Mostrando entradas con la etiqueta Beethoven. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Beethoven. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Divertimento reflexivo sobre la transferencia de la música

¿Dónde habrá aleteado la mariposa que me causó un tsunami en el alma? Eso me pregunto cada vez que escucho una pieza musical que me transforma. Hay algunas que después de escucharlas te cambian la vida, otra especie de a.c. y d.c.  —antes y después de tal o cuál canción o,  para no vernos restrictivos, de la audición de cualquier obra musical—.

La realidad se transforma cuando cambiamos la narrativa sobre ella, es decir, cuando nos contamos nuestra propia historia desde otra perspectiva. Cada vez que re interpretamos el pasado, el presente se torna diferente. La música tiene el poder para darnos nuevas perspectivas desde las cuales narrarnos, intuyo que eso se debe a que porta la energía con la que se creó y allí donde se vierte el sonido se vierte también la carga energética, emocional y simbólica que la gestó.

Para ejemplificar lo anterior, imaginemos que algún día de 1824 un compositor cargado de rebeldía por los abusos del poder, y a la vez plenamente consciente de la dignidad humana, introdujo más notas de las esperadas en un acorde y lo enlazó con otro y otro y otro más de forma tan peculiar que el resultado musical fue un furioso grito de ¡Basta! seguido por la euforia de reconocer la fraternidad que nos iguala, nos dignifica y hace que la libertad sea el supuesto ético para convivir. La carga energética, emocional y simbólica de esa obra resuena por simpatía en el interior de todos los oyentes que en los años posteriores se han sentido impotentes, abusados, furiosos y, a la vez, merecedores de mejor trato, acreedores también de la alegría que produce todo aquello que ennoblece a las personas. Aquel hombre, Ludwig Van Beethoven,  emitió un revoloteo rítmico y melódico en el S. XIX  que retumbó en el S. XX mientras caía el muro de Berlín, hace 26 años.

Creo que las personas sensibles a la música no podemos vivir suponiendo ingenuamente que lo que escuchamos solo introduce sonidos en nuestra psique y provoca reacciones neurológicas en el cuerpo. Recibimos, además, el hálito del primer beso que le hizo saber al compositor que era digno de amor, o la contracción de sus entrañas ante la ira que sintió cuando lo educaron a palos, el tremor de sus orgasmos, la impotencia de una mente sagaz en un cuerpo discapacitado, el rítmico movimiento de las hojas que contempló durante un paseo por el bosque, la evanescencia del humo de la vela que apagó antes de ir a dormir y su intuición sobre el canto del creador que mora mas allá de la bóveda estrellada.

Todo lo que escuchamos nos inspira y nutre, es un potencial agente de resignificación y cambio, porque el viento sutil que produce una mariposa cuando bate sus alas puede llegar a ser un milagro en nuestra vida, por eso es tan importante saber elegir qué escuchar.

[Versión orgininal del artículo publicado por Liz Espinosa Terán en la Revista Cultural Alternativas en Diciembre de 2015]


lunes, 1 de septiembre de 2014

1801, año de sonatas, amores y sordera


Interpretar una sonata para piano de Beethoven es un reto técnico, en especial algunas como la No. 29 “Hammerklavier o la No. 32, última del ciclo; pero tocar 29 de las 32 sonatas en 6 conciertos consecutivos presentados en solo 4 días es una hazaña titánica para cualquier pianista. Rudolf Buchbinder, excelente intérprete austriaco, va a acometer el reto en el próximo Festival Internacional Cervantino.

Entre 1794 y 1799 Beethoven compuso sus primeras 13 sonatas para piano solo. Alrededor del año 1801 compuso 7; otras 6 más entre 1803 y 1810; y un último grupo de 6 sonatas tardías entre 1814 y 1822. Si componer una sola sonata es tarea que requiere un tiempo y energía nada despreciable, componer 7 en solo un año, además  de música para ballet, Die Geschöpfe des Prometheus; el quinteto de cuerdas Op. 29; un par de cuartetos vocales; el cuarteto de cuerdas en Fa y el inicio de su 2ª sinfonía nos puede dar una idea clara de la enorme cantidad de trabajo que sostuvo este genio creador durante 1801.

La curiosidad me llevó a buscar porqué habrá compuesto las sonatas Nos. 12 a 18 en un solo año, en qué circunstancia de vida y si ésta circunstancia habrá tenido algo que ver con su febril actividad creativa para el piano. Después de un clavado a sus cartas y biografías encontré que Beethoven tenía entonces 30 años de edad,  hacía casi 10 que había llegado a vivir a Viena y había hecho buenas migas con la aristocracia local, a tal grado que en 1800 el príncipe Karl Alois Lichnowsky le había otorgado una renta anual de 600 florines. Gozaba de reconocimiento social y artístico. Daba clases de piano a varias damas de la alta sociedad y a alumnos de alto rendimiento como Karl Czerny, a quien recordamos, los que estudiamos piano, porque creó todo un método de técnica pianística.

En la época en que Beethoven vivió había en Viena más o menos unos 300 pianistas que competían entre sí y se ganaban la vida enseñando a más de 6000 estudiantes de piano en la ciudad. En Junio de ese fructífero año escribió a Franz Gerhard Wegeler, su amigo íntimo y biógrafo: “Mis composiciones me producen mucho, y puedo decir que tengo más encargos de los que puedo cumplir. Por cada obra, si me interesa, tengo seis o siete editores, incluso más aún: no se discute conmigo, yo fijo un precio y se me paga”. En estas condiciones componer sonatas para piano, el instrumento preferido del siglo XIX, habrá sido una buena estrategia financiera.

Ese otoño estuvo enamorado de una condesita italiana más coqueta que comprometida, Giulietta Guicciardi. A ella le dedicó la famosa Sonata No. 14  “Claro de Luna”. Él prácticamente le doblaba la edad, era su maestro de piano, se sentía correspondido de una manera en que realmente nunca lo fué, tanto que escribió en Noviembre a Wegeler: “Es la primera vez que creo que el matrimonio me puede hacer feliz; por desgracia, ella no es de mi clase social, y ahora, a decir verdad, no podría casarme; debo realizar una dura labor”. ¿Una dura labor para salvar los impedimentos sociales y conseguir una posición que le permitiera desposar a una aristócrata?

De mayor impacto en la vida de Beethoven, dicen algunos biógrafos, fue la relación íntima que tuvo con una condesa casada, Josefina Brunsvik, “Pepi” para los cuates, de quien se especula fue la famosa “amada inmortal” y hasta madre de una hija ilegítima del compositor, nadie lo sabe con certeza. Lo que es seguro es que las Sonatas de 1801 fueron leídas y juzgadas primero por Pepi y luego por los editores, sobre ellas se conserva una carta a su hermana Teresa en donde dice respecto de las No. 16 “La Coja” y No. 17 “La Tempestad”: “Estas obras reducen a la nada todo lo que ha sido escrito anteriormente”. Un juicio que años después compartirían los estudiosos sobre el repertorio de Beethoven quienes sitúan estas piezas, específicamente a partir de la Sonata No. 15 “La Pastoral”,  dentro de su segundo periodo estilístico, en el cuál se liberó de ciertos cánones clásicos y encontró una voz más personal, situada en el estilo del romanticismo temprano del cuál se convertiría en ícono.

No todo fue miel sobre hojas de papel pautado, 1801 fue un año marcado por la enfermedad y la creciente sordera: “Desde hace 3 años mi oído está cada vez más débil. Esto debe venir de mi enfermedad intestinal, que ya padecía antes, pero que ha empeorado mucho, pues estoy continuamente molesto por las diarreas y, por consiguiente, muy débil” escribió en una carta. Ni los aceites de almendra, ni los tés, ni los baños templados en el Danubio que le recetaron pudieron detener el deterioro y él se aisló cada vez más refugiándose en su trabajo.

¿El trabajo bien reconocido y pagado, la inspiración amorosa o la necesidad de ganar terreno a la sordera a través de la composición, cuál sería la razón para que produjera en 1801 sonatas a destajo? A falta de certeza nos conformaremos de buena gana con gozar de sus obras ¡Vamos a los conciertos!

[Versión original de artículo publicado en la Revista Cultural Alternativas en Septiembre de 2014]